Recorriendo 5 años de Aula Conectada.

El proyecto Aula Conectada es una propuesta pedagógica que iniciamos en 2013 con 1º año de secundaria para potenciar y continuar el desarrollo del Aula Expandida, la línea pedagógica que comenzamos en 2010 para la apropiación por parte de la comunidad educativa de nuevas tecnologías.

Este proyecto se encuentra emplazado en los siguientes objetivos pedagógicos: el desarrollo de la autonomía de los alumnos; la interacción entre alumnos, entre docentes y transversalmente tanto dentro como fuera del colegio; la creación de espacios para la diversidad de modalidades de aprendizaje, necesidades educativas y contenidos que cada uno aporte al grupo, y la apertura del aula a otras perspectivas, expandiendo sus límites.

El equipo docente trabaja conjuntamente y en un mismo sentido, incorporando prácticas que incluyen tecnologías del aprendizaje y el conocimiento para lograr los objetivos pedagógicos antes mencionados.

Como especifica Andrada “Cuando navegamos en la Web, recorremos una red semántica”. Incorporar la web al aula es hacerse cargo de enseñar hoy: Escribir en la Web es poder armar una red semántica que reconfigura al autor, dado que ya no escribe solo, sino colaborativamente, también reconfigura al lector porque lo hace cargo de su experiencia, singular y única de recorrido de la red. Necesariamente, el aula también debe ser reconfigurada. Una manera de hacerlo es que los alumnos sumen a los habituales libros y carpetas, su blog personal. Implementado desde una concepción didáctica, el blog potencia la expresión, la comunicación, la colaboración y el aprendizaje de los alumnos. Incorporar grupos de estudio en Facebook, expandir el aula con eventos y etiquetas en Twitter son también prácticas que se dirigen en un mismo sentido.

Para lograr que nuestra primera Aula Conectada en 2013 alcance los objetivos pedagógicos propuestos, los futuros alumnos de 1º año y el equipo docente, iniciaron en 2012 un trabajo de anticipación y capacitación para esta nueva aula-red, y continuaron recibiendo un especial apoyo por parte del equipo TIC TAC del colegio durante todo el proceso. El espacio del aula está diseñado especialmente para favorecer dinámicas de participación de aula-red. El equipamiento se complementa con conectividad Wifi, pantalla digital, proyector fijo, laptops para trabajo individual y grupal. El foco al equipar el espacio del aula está en desarrollar construcciones colectivas de conocimiento.

Este año, 2017, el proyecto de Aula Conectada que comenzara con nuestros alumnos de 1er año en 2013, cumple su quinto año completando de esta manera 5 cursos de aula conectada. La aplicación de este proyecto contempló, al ser de aplicación progresiva, la necesidad de acompañar a nuestros alumnos así como también a nuestros docentes en el camino de la innovación. A lo largo de este camino hemos repensado decisiones, hemos realizado ajustes cuándo fue necesario para que la incorporación de tecnología tuviera un sentido pedagógico en sintonía con el ideario de nuestro colegio y nuestra forma de pensar el aprendizaje.

 

Compartimos el testimonio de dos alumnas de 5to año y de nuestra profesora de Lengua y Literatura Camila Aliberti sobre su experiencia de Aula Conectada.   

Estábamos en séptimo grado cuando nos contaron acerca del nuevo proyecto para secundaria, en el cual íbamos a ser pioneros, “Aula Conectada 2013 o #AC2013”. Ya de por sí el cambio era grande, pasábamos de primaria a secundaria y esto era un enorme desafío al cual se le sumaba uno más grande. Nos daba mucha intriga cómo iba a ser pasar del clásico pizarrón de tiza y los libros de texto a una clase totalmente nueva, renovada, digital.

No todos estaban entusiasmados con la idea. Algunos estábamos copados, nos encantaba la idea de este nuevo desafío. En cambio, otros creían que la idea de involucrar la tecnología en nuestro día a día iba a ser muy difícil y, hasta se iba a convertir en un estorbo.

A medida que fuimos atravesando la secundaria, en especial los primeros años, nos sentimos todos muy acompañados.  Las herramientas que utilizábamos eran muy nuevas y hasta casi desconocidas para la mayoría de nosotros, por lo que necesitábamos mucha ayuda y alguien que nos guiara en el proceso. El colegio por su parte, desde el equipo TICTAC (Tecnologías de la Información y Comunicación y Tecnologías del Aprendizaje y Conocimiento) siempre estuvo dispuesto y disponible para todas la consultas y las dudas que fueron surgiendo en el camino. Fue bastante divertido ver cómo los profesores aprendían a la par nuestra y hasta en ciertas situaciones, los roles se invertían y ellos se convertían en nuestros alumnos. Esto causó que se generara un gran vínculo no solo entre profesores y alumnos sino que también entre nosotros como camada ya que precisábamos de la ayuda mutua en el proceso.

Hoy, como alumnas de Quinto Año, habiendo recorrido la secundaria de la mano del proyecto “Aula Conectada”, podemos ver el gran potencial del desafío. Creemos que, hoy en día, es fundamental incorporar la tecnología al aula y, a pesar de que por momentos nos costó adaptarnos al cambio, vemos los grandes beneficios que nos trajo. Estamos agradecidas de poder contar con grandes conocimientos tecnológicos y poder haber aprendido a superar los problemas a los que nos vimos enfrentadas. En nombre de todo Quinto Año, queremos darle las gracias al colegio por haber incentivado y por habernos acompañado en nuestro crecimiento digital.

Catalina Rela y Delfina Miy Uranga – Alumnas de Quinto Año 2017

 

Mi nombre es Camila Aliberti y soy, a la vez, ex alumna del Colegio Las Cumbres y docente de esta institución. Terminé mis estudios secundarios en el 2007 y por cinco años estuve fuera del colegio, formándome como profesora de literatura. En esos años, los avances tecnológicos se multiplicaron y cambiaron nuestra forma de relacionarnos, e incluso nuestro estilo de vida. La computadora se volvió un instrumento indispensable, no sólo para el trabajo sino también para el estudio. El  teléfono dejó de ser un simple medio para comunicarse, y se transformó en un monstruo; para muchos se convirtió en un recurso  con infinitas potencialidades, pero otros lo vieron como la amenaza de una alienación total. El mundo cambió, y por suerte Las Cumbres cambió con él.  

En el 2013 me incorporé al cuerpo docente del colegio, volví a mi segundo hogar y me alegró encontrarme con muchas caras conocidas, con la calidez de siempre y los mismos valores que me formaron. Sin embargo, el colegio estaba distinto. Por empezar, la antigua sala de computación, con sus computadoras de escritorio, había desaparecido por completo. Las computadoras habían invadido las aulas, en la forma de notebooks que estaban a disposición del docente y de los alumnos.  Además, cada clase tenía un proyector que transformaba el pizarrón en una pizarra virtual. A esto se sumaban otras herramientas: como profesora, se me proponía el desarrollo de un blog, y mis alumnos tenían uno propio. Para mi suponía un gran desafío la posibilidad  de innovar en mis clases, ya que tendría que incorporar como docente algunos elementos que desconocía como alumna.

Una vez que empecé a trabajar, descubrí las posibilidades que me ofrecían todas estas novedades. En definitiva, se trataba de trabajar con un “aula conectada”, lo que ofrecía ventajas innegables. El blog de docente me permitía anticipar las actividades de clase y luego podía  proyectarlas en la pizarra virtual; esto me daba la posibilidad de sumar imágenes, videos y toda clase de elementos audiovisuales. Además, los trabajos realizados en el pizarrón podían guardarse y publicarse luego en el blog; así los alumnos podían volver a las clases en sus casas y revisarlas. Podía pedir a los alumnos que publicaran en sus blogs sus trabajos, sus escritos, sus ideas; desde el principio descubrí las potencialidades que tenía el hecho de que los alumnos pudieran leer los trabajos de sus compañeros y enriquecerse con las ideas de sus pares, pero especialmente me resultaba atractiva la posibilidad de que pudieran compartir sus propios trabajos con el mundo. Al probar esta nueva modalidad de trabajo descubrí que se trataba de una verdadera revolución, ya que el aula conectada suponía que nuestro trabajo abandonaba los perímetros de la clase y podía operar fuera de ella, en el mundo real. Al publicar en Internet los alumnos dejaban de ser simplemente estudiantes cumpliendo un rol dentro del colegio y se convertían en autores con proyectos propios. O, al menos, la tecnología nos brindaba las herramientas para propiciar que esto fuera posible.

Hoy llevo unos años trabajando con estas herramientas y explorando sus beneficios y perjuicios. Creo que, más allá  de todo, puedo decir que la incorporación de las nuevas tecnologías al aula ha saciado mis expectativas. Sin embargo, tampoco estoy ajena a sus límites y flaquezas. Trabajar con el aula conectada supone un compromiso muy grande por parte de los docentes, quienes tenemos que proponer actividades novedosas y procurar que estas supongan una verdadera apropiación pedagógica de la tecnología. Para que la utilización del aula conectada se convierta en un logro no alcanza con poner manos a la obra; tenemos que pensar de qué manera lo hacemos y qué ventajas trae a nuestros alumnos. A pesar de que soy consciente de que es necesario un esfuerzo permanente, algunos días consigo mejores resultados que otros y mi grado de satisfacción varía. Además, cuando logro sentirme cómoda con la utilización de algún recurso, éste ya quedó viejo.  Y es que la tecnología avanza de tal manera que siempre parece dejar obsoleto nuestro conocimiento. Por eso nunca podemos quedarnos quietos y descansar.  

Por suerte, en Las Cumbres siento la compañía de una comunidad que valora mis esfuerzos y matiza mis fracasos. Más allá de brindarnos los elementos, el colegio encontró diversas maneras de acompañarnos en este proceso que implica un verdadero cambio en la manera de enseñar. Como profesora novata, muchas veces obtengo experiencia de mis años como alumna, pero no puedo hacerlo en lo que respecta al uso de la tecnología. Por eso me resulta tan imprescindible recibir ayuda. Y en ese sentido sí puedo decir que Las Cumbres no ha cambiado. Mis padres eligieron para mi formación un colegio que, ante todo, funcionaba como una gran familia, que era mucho más que la suma de buenos individuos. Y para mí es un orgullo seguir siendo parte de ella.